Como toda señorita eras bien histeriquita eras una ola en el mar.
Siempre cinco para el peso siempre abrazo, nunca un beso, y ahora ni torta ni pan.
De este amor que nunca vio la luz, no sintió el calor,
no sufrió el dolor,
no vivió el morir.
M
uy grande la cruz,
muy chico el honor
enana actitud
de vivir mejor.
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